Ilustraciones de Rodrigo Luján
(2010) Colonia Suiza
Editorial Alfaguara
Desde las primeras palabras que la voz de la novela pronuncia en el
prólogo, nos vemos ubicados en un escenario que sentimos conocido: el Cabildo, 1807, Plaza de la Victoria, Hipólito Vieytes…
desde acá en adelante, sabemos que la historia de Saturnino va a estar
enmarcada en otra Historia, con mayúsculas, porque es la de nuestro país.
Nino, es el protagonista de su historia, es él quien nos da a conocer
cómo fue su desarrollo personal, profesional, espiritual y patriota al
contarnos sobre sus aventuras, amores y decisiones. Como la Patria, este
aprendiz de periodista vive las peripecias propias del crecimiento, con
momentos de peligro, de pruebas, avances, logros.
La vida de Nino transcurre en lugares reales de nuestra ciudad como la
Casa de Niños Expósitos, donde fue abandonado al nacer y el Convento de San
Francisco; también se menciona, entre muchos lugares que existieron, el taller
de don Hipólito Vieytes, donde se imprimía el Semanario de agricultura,
industria y comercio que luego se transformaría en la jabonería donde se
realizaban las reuniones políticas que “trazaban los planes de la futura
Independencia”[1]. Nino
relata, como buen aprendiz de periodista, los acontecimientos que él mismo
vivencia como la primera y segunda invasión inglesa, el abandono de la ciudad
de Sobremonte, la reconquista, la formación de la Primera Junta de gobierno
entre otros acontecimientos. Muchos personajes que circundan su vida fueron los
que dejaron su huella real en el camino de nuestra historia como French, Rodríguez Peña, Liniers, Beruti,
Castelli.
Es la historia sentimental entre Nino y Lucía la excusa para ver
crecer ese amor, con las mismas dificultades con que se afianza la creación de
un país soberano. Nos compenetramos y conmovemos con el dolor que provocan la
distinción de clases sociales, la intolerancia, la indiferencia, actitudes
estas que atentan contra la unión de estos dos personajes que son hijos de un
Buenos Aires colonizado que está transformándose y dando los primeros pasos en
la construcción de su independencia.
Así como crece y vence el amor, y al fin Nino logra casarse con Lucía,
a pesar de la irrevocable negativa del señor Fuenlabrada, así también vencen
los patriotas y logran declarar un gobierno propio, libre de los lazos de un
país colonizador.
Nino es un personaje inquieto, con metas altas, casi imposibles, en la
época en que le tocó vivir, de alcanzar para un niño huérfano, sin una familia
de apellido noble, sin dinero heredado o logrado por su actividad comercial;
sin embargo logra realizarse, aprende a escribir, lucha, se arriesga, nunca se
muestra desesperanzado ni desvalido a pesar de su humilde origen: abandonado,
amamantado por una esclava negra. No se resigna a su destino de expósito que no
tiene derecho a aprender a leer y que debe resignarse a tareas de servidumbre
para familias adineradas. Él lucha por lo que quiere: aprender a leer, ser
escritor, conseguir el amor de Lucía y casarse con ella.
La clave es la acción, el fortalecimiento de los valores y el
crecimiento personal a través del esfuerzo, la perseverancia, la constancia
tanto en el plano personal como ciudadano. Él se convirtió en un héroe, en su
vida personal, superando las pruebas y demostrando que era merecedor del amor
de una joven de sociedad y en la vida de su ciudad, demostrando a su maestro,
que él también, puede ser el mejor aprendiz de escritor, de periodista y de
hombre patriota que toma como armas las palabras que transmiten las ideas y
libertad, igualdad y superación constante.
Prof. María Verónica Yubrin
Noviembre de 2016
Para el Seminario de Literatura Infantil-Juvenil
dictado
por la Prof. Lidia Blanco
en La Nube
