No recuerdo la edad
que tenía, pero haciendo cálculos con situaciones de mudanzas y esas cosas,
deduzco que tenía menos de cinco años cuando viví esta simpática situación. Vivíamos
los tres, mis papás y yo, en un departamento, muy chiquito, en la terraza de un
edificio que ellos cuidaban como encargados.
El
hecho que voy a narrar sucedió un día de lluvia, por la tarde quizá, o tal vez,
media mañana… Yo miraba caer las gotas por la ventana, parada en la cama,
asomando casi medio cuerpo y de repente…
Mi
papá salió del departamentito, con su ropa de trabajo, con una llave inglesa en
la mano y cuando lo vi que ajustaba una especie de canilla (ahora me doy cuenta
de que sería una llave de agua o algo por el estilo) al mismo tiempo se formaba
el arco iris. En mi ingenuidad y uniendo ambas acciones, razoné que el que
había hecho aparecer el arco iris, había sido mi papá, al hacer girar la
canilla con esa llave inglesa.
El
arco iris, rápidamente desapareció y yo salí corriendo a decirle que lo haga
aparecer nuevamente. Él me miró y no comprendió lo que yo quería (creo que ni
siquiera se dio cuenta de que había salido el arco iris). Siguió su camino y yo
me quedé algo confundida, porque su gesto fue algo hosco. Yo me quedé pensando
en que él tenía una llave mágica.